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Se me fue bajando el puntito que llevaba después de unas buenas vacaciones...
Primera reunión de equipo en mi centro de salud en este septiembre aún con sabor y calor veraniego. Se palpa el desánimo, el cansancio, el hastío y la falta de esperanza en que las cosas mejoren entre los asistentes, la mayoría médicos y médicas. Falta mucha gente, todavía de vacaciones; vacaciones que, según se desprende de las palabras de mis compañeros y compañeras, salen "caras" porque el trabajo se acumula tras al asueto debido a la falta de sustituciones...
Es este un problema crónico que se arrastra desde hace ya varios años y sin que tenga visos de soluciones a corto plazo. Son muchas y compartidas las quejas de los profesionales: falta de sustitutos, agendas sobrecargadas, demanda sin límite, falta del tiempo necesario para hacer las cosas bien y más...
Muchas, muchas dudas sobre la bonanza del cambio de estructura, del paso de Comarca a OSI y del paso de OSI (macro) a micro OSI; la sensación de que los cambios obedecen a razones más políticas que de otra índole; la sensación de que la cacareada integración no es tal; la sensación de que la Atención Primaria pierde en el reparto de recursos; la sensación de que no representa un claro beneficio a los usuarios; la sensación de que la Atención Primaria no es escuchada y sí ninguneada; la sensación de que se desintegra más que se integra...
Se palpa una inquietante desconexión entre la gerencia y el trabajador de a pie; se comenta que estamos descabezados y que hemos perdido referentes, interlocutores a los que acudir para solucionar los problemas del día a día...
Se siente que los conflictos se solucionan, cuando se solucionan, obedeciendo más a la improvisación que a la reflexión, preocupante...
Estamos desnortados y, además, sin punch y sin fé para analizar la situación y buscar entre todos soluciones.
Y nos quedamos ahí, en un relato prolijo e ineficaz de lamentos, atragantados, quién sabe si atenazados por oscuros miedos o empantanados en una deseperanza pegajosa. Anecdotario.
Hasta aquí, las impresiones. Y las impresiones son eso: impresiones.
Es necesario, creo, analizar con la cabeza encima de los hombros y buscar salidas entre todos.
Es necesario saber con qué contamos, cómo se pueden distribuir los recursos, qué podemos modificar, qué estrategias podrían ser útiles para que la demanda sea más razonable y redunde en que el trabajo se desempeñe de la mejor forma posible...
No sé...Solo intuyo que todo esto y más es necesario, y que pasa por un dialógo abierto, valiente, entre todas las partes que conformamos esta estructura; al pan, pan y al vino, vino. Solo intuyo que no es fácil, que hay demasidas inercias, demasiadas dudas, demasidas palabras vagas e inconcretas, demasiados proyectos iniciados sin la suficiente información condenados a resultar fallidos. Solo intuyo que primero va el uno y luego el dos y así sucesivamente...Y que las cosas grandes son una suma de las pequeñitas...
En fin, paso de las impresiones a la reflexión y de esta a la intuición; tal vez las soluciones sean una mezcla de todo esto, vaya usted a saber...Pero temo que tras el estío nos venga aún un mayor hastío: ¿sugerencias?