martes, 25 de agosto de 2015

Pterigión y pinguécula

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A usted también le pasa, me dijo mientras señalaba con su dedo mi ojo derecho. Había venido por otro motivo y ya con la consulta finalizada se ve que no pudo contener las ganas de comentar sobre un problema que compartíamos...¡Ah, esto, le dije, es una pinguécula! No tiene importancia, añadí. El caso es que en los últimos dos meses, más o menos, mi ojito derecho se ha visto adornado por una pinguécula que tengo desde hace años (también en el izquierdo, que soy muy simétrica) y que sin saber por qué se puso rabiosa: inflamada y coloradita. No ha habido pichichi que no haya opinado sobre ella: mejor lo miras, ponte lágrimas, ponte gotas de diclofenaco, al oculista ya...cosas así. Mi hijo mayor, desesperado, me decía aquello de: pero,¿te vas a quedar ASÍ para siempre...? Teniendo en cuenta que veía perfectamente, no me dolía, no lagrimeaba, ni nada de nada, decidí esperar. Y tal como se puso rabiosa, decidió volver a su aspecto normal.
Revisando en UpToDate, mencionan esta entidad en el capítulo dedicado al pterigión con la que a menudo la confundimos, os cuento:

  •  El pterigión es una cuña triangular de tejido conjuntival fibrovascular que nace en la conjuntiva nasal y se extiende lateralmente sobre la córnea
  • Su prevalencia es mayor en zonas tropicales, en los varones de edad avanzada y en la raza negra
  • Son varios los factores implicados, el más importante parece ser la exposición solar crónica
  • Muchas veces representan solo un problema estético, pero pueden ocasionar irritación y enrojecimiento de grado variable, así como alteraciones visuales (astigmatismo inducido) y alteración de la motilidad ocular, según su grado de penetración en la córnea
  • La irritación leve puede ser tratada con lágrimas artificiales o geles oftálmicos. El uso de AINE tópico o de corticoides tópicos debe reservarse para los casos que no mejoran, teniendo en cuenta la posible aparición de efectos adeversos. No previenen la recidiva ni evitan la progresión del proceso
  • La intervención quirúrgica queda reservada para los casos severos con afectación visual, restricción de la motilidad ocular o importante impacto estético. Hay que señalar que las tasas de recidiva son altas y su manejo posterior más complicado
  • En cuanto a la pinguécula, es una lesión conjuntival amarillenta que asienta en el limbo y se mantiene confinada en la conjuntiva sin invadir la córnea. Es más frecuente en la conjuntiva temporal
Ni tan siquiera mencionan el tratamiento de la pinguécula, ni de las domesticadas, ni de las rabiosas...Con lo cual, entiendo que la decisión de no hacer nada y esperar era, una vez más, la correcta. Mis ojitos son iguales a los de antes, para tranquilidad de mi primogénito.

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