sábado, 31 de diciembre de 2016

La (mi) pirámide de las 5 S, para transitar...Urte berri on!



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No es demasiado fácil explicar por qué justamente hoy, última mañana del último día del año, estoy aquí echando un vistacito a la famosa pirámide 5S, o 6S para otros autores, que permite estructurar la búsqueda de información cuando nos planteamos una duda clínica… ¡Anda que no tiene días el año!
Y claro, me pongo a divagar yo solita que se me da mucho mejor que resolver dudas.
Es que la S es una letra preciosa, tan sinuosa y tan insinuante…Claro que hay muchas palabras que empiezan por S y son horribles, pero yo hoy me voy a fijar en las que me gustan, que para eso dentro de unas horas despedimos el año y conviene estrenar el calendario de buen rollo.
Pues sí, la S es muy especial: siendo ella una letra tan singular, con solo ponerla al final convierte lo que sea en plural. O sea, que agrupa, que suma aunque los individuos que formen el plural sean distintos. No está nada mal para empezar. Eso sí: es muy contradictoria porque también sirve para separar la paja del grano, para simplificar, esto resulta muy útil.
La S es la letra más artista que conozco y así combinando silencios y sonidos nace la música.
La S de la sabiduría merece todo mi respeto, sobre todo si va unida a la de la sencillez y a esa otra S más humilde de la simplicidad.
Con la S puedes silbar, saltar, saludar, sonreír y ser simpático: ¡es divertido! Puedes con ella soñar: es imprescindible… Es muy necesaria si quieres solucionar o sanar o, incluso, silabear para que todo quede muy claro.
Y sin ella, no podemos saborear: una pena.
Conviene no temerla demasiado si es la S de soledad: te ayuda a escucharte, aunque sea solo un susurro.
Sin ella no se puede sentir, ni sugerir, ni suspirar, ni ser sincero. Tampoco encontrarás sin ella el sosiego ni la serenidad; no podrás palpar la suavidad y te costará mucho ser sutil.
Y si lo pienso bien, la S es imprescindible para ser, ¿no?, que es mucho más interesante que tener…

De modo que voy a hacer mi pirámide de las 5S para transitar, sin más…Ahí va:
En la base estarán las sonrisas; intentaré elegir una adecuada para cada situación. Pueden ser sonrisas tímidas, abiertas, cómplices, fugaces. Me valen las medio sonrisas…La única condición es que sean de verdad: tienen que iluminar la cara y, sobre todo, la mirada.
En el siguiente escalón estará la simpatía. Mira, es sencillo: puedes elegir ser una sota o tratar de ser simpática. Sin más.
En el siguiente ofreceré el silencio. No, no me he equivocado: si siempre hablas tú, se llena todo de ruido y es imposible escuchar a quienes te acompañan.
En el siguiente dejaré que la sensibilidad se haga la dueña. He dicho sensibilidad, no confundir con sensiblería que es, directamente, un asco.
Y allí, en el vértice, en mi particular sumario, trataré de hacer un paquetito con un ingrediente de cada escalón. Además, añadiré una pizca de sensatez, sentido común y lo sazonaré todo con sentido del humor: listo para utilizar.  A ver qué pasa…Os lo cuento dentro de un año.
Urte berri on! ¡Feliz 2017!

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