martes, 23 de julio de 2013

MBE



Como se suele decir, a nosotras se nos ve el plumero...Tampoco es que nos escondamos, nos gusta practicar una Medicina Basada en la Evidencia. A esto algunos compañeros le llaman ser "otro estilo de médico" en un tono ligeramente condescendiente.
La verdad es que yo creo que no debo hacerlo de otro modo. Lo siento como mi obligación. A diario tomamos muchas decisiones y tenemos que intentar disponer de la mejor información para hacerlo. Recuerdo claramente que cuando entré en contacto con ella y, fundamental, con las personas que eran pioneras en su difusión (hace más de 10 años), pensé que allí quería seguir por mucho tiempo porque en el fondo lo que había era un espíritu crítico que a mi me parece imprescindible para desarrollar nuestra profesión.
Sin embargo, para mi sorpresa, no es compartido, ni comprendido,  por compañeros a los que he oído muchas veces criticar la disciplina e incluso tildarnos de fundamentalistas. Por eso, me he sentido reconfortada al leer dos entradas recientes que "defienden" a la MBE de una forma que comparto totalmente.
Una de las entradas se titula "MBE: después de 20 años, sigue siendo incorrectamente definida, entendida, y difundida" y este párrafo lo he sacado de ella:

...Haciendo memoria de otros blogs recordé que se toma muchas veces como un “pretexto” para culpar a la ciencia de la frialdad de los médicos, o bien como una mala cualidad de los mismos (son exclusivamente científicos). Curiosamente muchos de los que citan este tipo de epígrafes invocan a la “ciencia” como un enemigo frío, y como si la única alternativa terapéutica para un paciente fuese el amor, la buena “vibra” y la buena voluntad. En algo estamos de acuerdo: estos valores (empatía, amor, buena voluntad) son esenciales, son una conditio sine qua non para la práctica clínica en general, aunque no lo es todo; y desafortunadamente no es así, ya que de serlo, con amor curaríamos los cánceres, apendicitis, gastroenteritis o erradicaríamos la polio. Esto es más complejo, y a pesar de que desde sus inicios, David Sackett definió a la MBE como “la utilización de la mejor evidencia disponible para usarse junto con las preferencias individuales de los pacientes y la experiencia clínica”, los seres humanos seguimos viendo solo los párrafos que queremos ver...

La otra es del blog Ocularis, y es una entrada muy, muy educativa escrita tras una conversación en Twitter del oftalmólogo autor del blog con los responsables de dos centros oftalmológicos que publicitaban intervenciones que a su juicio no estaban suficientemente acreditadas. No os perdáis la entrada completa porque creo que os interesará. Os dejo también un párrafo significativo:

...En lugar de eso me encuentro con la falacia de autoridad (como lo dice tal persona, tiene que ser cierto). O bien lo que se suele denominar “huir hacia adelante”: damos esa información sobre gafas amarillas porque creemos en el filtro amarillo. Tanto creemos que la mayoría de pacientes que le operamos de cataratas ponemos lente amarilla.
Siguiendo la conversación por Twitter, llegó una frase realmente interesante, que encarrila el tema de este post.
“Lo mas importante son los pacientes. Y siempre optaremos por lo que creemos que es lo mejor para ellos”
Las negritas son mías. Contesté que precisamente por los pacientes, hay que basarse en lo que sabemos, no lo que creemos. La conversación siguió y en seguida afloró un la verdad: el colega escribía en el tuit:
"Filtro no previene pero no daña"
Es decir, admitió lo que no tiene discusión: el filtro amarillo no previene la enfermedad...
 

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