martes, 15 de septiembre de 2015

Granitos que pican a muerte...

Varón de 25 años (recién cumpliditos), sano y que se encuentra desde hace tres meses dando vueltas con su mochila y su chica por el sudeste asiático. Hace un mes, se pone en contacto con su madre, que además es médica de familia, para, tras saludarla, hacerle saber que le han salido unos granitos en la parte superior de una de sus nalgas que "pican a muerte", según palabras textuales, adjunta la siguiente foto:
El muchacho en cuestión se encontraba por lo demás estupendamente, disfrutando de su viaje y de la excelente compañía.
Su preocupada madre pensó y pensó y llegó a estas penosas conclusiones: ¿granitos versus herpes?, y como no le daba para más, le aconsejó mantener la zona limpia y seca y tomar algun antihistamínico si el picor no cedía. El joven contestó: ¿limpio y seco, sin bañarme en el mar...? ¡Ja! Eso fue todo...
Durante las semanas posteriores se mantuvieron en contacto, sin hacer mención especial a los molestos granitos. Hace un par de semanas, se puso de nuevo en contacto con su santa madre y atacado le hizo saber que la cosa no mejoraba y que los granitos estaban peor que antes, se habían extendido y picaban lo indecible. Advirtió ella, la madre, un cierto tonito de reproche y de desconfianza no en sus faceta materna pero sí en la profesional...Le mandó esta otra foto:

¡Hummm!, se dijo, va a ser que los granitos versus herpes son otra cosita... y hete ahí que, no tengo ni idea de por qué llegó a esta conclusión, pensó: ¡Eureka, ya lo tengo! ¡Es una larva migrans! Y muy contenta le explicó a su retoño que eran unos gusanillos que reptaban bajo su piel y que se fuera al médico para arreglar el entuerto.
El muchacho se mostró muy agradecido y obedeció a la facultativa y madre. Segun le contó un par de días más tarde, el médico malasio que le atendió estuvo plenamente de acuerdo con el diagnóstico, le aplicó un gas de esos fríos y le prescribió mebendazol 500/24 horas 3 días. Le explicó que tenía tres gusanillos reptando por su nalga y que tardaría unos días en curar del todo. La mejoría clínica fue instantánea y a día de hoy esta es la pinta de las lesiones:
El joven continúa de viaje, le queda una semana para regresar a casita, y su madre duda entre darle un achuchón de bienvenida y luego fumigarlo o primero fumigarlo y luego, el achuchón...

Real como la vida misma...Os dejo este enlace a Dermapixel sobre la Larva Migrans que lo cuenta estupendamente. ¡Lo que sufren las madres! ¡Y las médicas!

viernes, 11 de septiembre de 2015

Una sesión muy especial...(¡gracias Alza!)

La semana pasada Cris Ibeas y yo asistimos a una sesión impartida en el Centro de Salud de Alza muy especial...Se trataba de la última sesión de Carlos Calderón, médico de familia y tutor de residentes desde hace muchos años en Alza. Carlos se jubila: todavía no lo podemos digerir…
Cris y yo fuimos de las primeras residentes de Alza, hace de esto ya tantos años que no quiero ni pensar. Lo que compartimos aquel tiempo forjó una amistad sólida entre las dos y además un apego a Alza que a pesar del tiempo transcurrido no se ha difuminado. Carlos no fue nuestro tutor, pero sin embargo es como si lo hubiera sido.
Desde Cosas del PAC queremos agradecer a todo el personal de Alza por todo lo que nos han aportado a lo largo de estos años, en lo profesional y en lo humano, sin olvidarnos de nadie; a los que están y a los que ya abandonaron el centro, y en especial a nuestros tutores, Rafa y Ana, y cómo no, a Carlos tutor honorífico de este par de locas que siguen amando la Primaria y creyendo que merece la pena intentar hacer las cosas con ganas,estén donde estén: ¡muchas gracias por tantas y tantas cosas!
Os dejamos con el enlace a la sesión de Carlos, titulada Pensando en nuestra Atención Primaria, del blog Sesiones de Alza que, por cierto, merece la pena  tenerlo entre nuestros blogs a seguir.

Y a ti, Carlos, lo mejor de lo mejor…

Cristina&Marilis

martes, 8 de septiembre de 2015

Cuando la última pieza del puzzle encaja al final de la entrevista clínica...

La imagen es de aquí
Durante la carrera  y en los años de  formación como médicos especialistas en MFyC  nos han enseñado que la entrevista clínica es un pilar muy importante en el manejo de las enfermedades.
En el PAC  yo creo que  toma una especial relevancia, ya que aparte de la entrevista y de los datos recabados tras una exploración física exhaustiva y bien dirigida, contamos con pocas pruebas complementarias que nos den pistas para el diagnóstico delas diferentes y múltiples patologías que atendemos.
Os estaréis preguntando a qué viene esta reflexión sobre el buen hacer de una entrevista clínica: pues bien, os voy a resumir lo que me ha pasado en mi última guardia y que me ha hecho ponerme  a escribir este texto.

Eran las 20h aproximadamente de un martes cualquiera de  guardia del mes de julio; acude a consulta una mujer joven, de unos  30 años,  que acude al PAC preocupada porque refería haber  sufrido varias “lipotimias” a lo largo del día. Nos relata en la consulta que la primera le había ocurrido por la mañana estando  sentada en un banco al sol en el parque con su hijo pequeño. Relata cómo se había empezado a sentir indispuesta, a notar la visión borrosa, sudoración profusa, malestar y sensación de que iba a perder el conocimiento  sin llegar a perderlo en ningún momento por lo que se levantó del banco y se fue en busca de sombra y poco a poco fue recuperándose hasta conseguir llegar a casa; desde entonces había estado  “como revuelta”  y finalmente había decidido venir a ser valorada por un médico.  
Cuando llega al PAC está ya asintomática;  a las preguntas sobre los síntomas acompañantes del mareo nos dice no haber tenido dolor torácico,  ni disnea ni sensación de palpitaciones, ni síntomas que pudieran sugerir un déficit neurológico;  última regla reciente y de características normales,  y sólo comenta que en los días previos había tenido dolor abdominal en la región de hipogastrio sin clínica miccional acompañante  que ya había desaparecido.

A la exploración  pocos datos relevantes: buen color de piel y mucosas, no trabajo respiratorio,  Sat O2 97%, PA 100/60 mmHg habitual en ella y FC normal en torno a 70 lpm. La AC rítmica a buen frecuencia y sin soplos, la AP con buena entrada de aire bilateral sin ruidos sobreañadidos, el abdomen anodino y como prueba complementaria un ECG que mostraba un RS sin imágenes de bloqueo y sin alteraciones de repolarización.
Ante los datos  recogidos en la entrevista clínica y en la exploración a mi compañera residente de MFyC de 4º año y a mí el cuadro nos sugería  un presíncope vasovagal  con recuperación completa  en probable relación con la exposición solar. La paciente se encontraba bien y por tanto preparada para irse de alta a su domicilio con las indicaciones pertinentes en estos  casos de observación domiciliaria y reposo relativo.

El “puzzle” nos parecía estar completo, los datos encajaban en la historia y cuando estoy ya en el ordenador escribiendo las conclusiones finales…..la paciente nos  comenta que:  “estos días las deposiciones que estaba haciendo eran  de color negro”, en ese momento mi compañera y yo nos quedamos sorprendidas y retomamos el interrogatorio desde el principio otra vez porque todo había cambiado en un momento y al “puzzle” le faltaba una pieza por encajar.
Durante la semana anterior y por un problema dental había estado tomando ibuprofeno (4-6 comprimidos/día) sin tener en cuenta las ingestas de alimento.  Hicimos un tacto rectal y efectivamente los restos de heces que había en ampolla rectal eran negros, sugestivos  de melenas. Estábamos frente a un presíncope en relación a un sangrado digestivo probablemente por ingesta de AINE, estable desde el punto de vista hemodinámico pero que terminó con un traslado al servicio de Urgencias del hospital de referencia y un ingreso en Medicina Interna para completar estudio. En la analítica de urgencias destacaba una Hb de 10.8, cifra por otra parte bastante habitual en una mujer joven con regla, ¿no os parece?

¡Fue un caso bonito!…pero me llevó a la reflexión  de que, si bien había insistido desde el principio en preguntar sobre clínica respiratoria y cardiológica que tanto me agobia, había pasado por alto el dolor abdominal que  ella comentó y que finalmente era la “pista” esencial en este caso.
Hay que hacer por tanto una entrevista bien dirigida, detallada  y bien sistematizada para no olvidar datos que pueden ser decisivos.

Autora: Cristina Ibeas, médica del PAC OSI Bidasoa. ¡Gracias, Cris!


martes, 1 de septiembre de 2015

Pediamecum: farmacos pediátricos



He buscado en las entradas de Cosas del PAC porque me extraña que no lo hayamos presentado antes...pero no, no he encontrado nada. Bueno pues se trata de una iniciativa que me parece muy útil.
En sus palabras Pediamécum es:

una base de datos documental de los principios activos de uso común en pediatría, creada y mantenida por el Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría, con fichas que se pueden consultar en línea por índice alfabético, por grupos de fármacos, por el nombre del principio activo o por cualquier palabra que aparezca en su contenido. También es posible descargarlas en formato pdf y compartirlas por correo y desde Google Docs

También tiene la posibilidad de descargartelo en el móvil siguiendo estas instrucciones.

martes, 25 de agosto de 2015

Pterigión y pinguécula

Aquí
A usted también le pasa, me dijo mientras señalaba con su dedo mi ojo derecho. Había venido por otro motivo y ya con la consulta finalizada se ve que no pudo contener las ganas de comentar sobre un problema que compartíamos...¡Ah, esto, le dije, es una pinguécula! No tiene importancia, añadí. El caso es que en los últimos dos meses, más o menos, mi ojito derecho se ha visto adornado por una pinguécula que tengo desde hace años (también en el izquierdo, que soy muy simétrica) y que sin saber por qué se puso rabiosa: inflamada y coloradita. No ha habido pichichi que no haya opinado sobre ella: mejor lo miras, ponte lágrimas, ponte gotas de diclofenaco, al oculista ya...cosas así. Mi hijo mayor, desesperado, me decía aquello de: pero,¿te vas a quedar ASÍ para siempre...? Teniendo en cuenta que veía perfectamente, no me dolía, no lagrimeaba, ni nada de nada, decidí esperar. Y tal como se puso rabiosa, decidió volver a su aspecto normal.
Revisando en UpToDate, mencionan esta entidad en el capítulo dedicado al pterigión con la que a menudo la confundimos, os cuento:

  •  El pterigión es una cuña triangular de tejido conjuntival fibrovascular que nace en la conjuntiva nasal y se extiende lateralmente sobre la córnea
  • Su prevalencia es mayor en zonas tropicales, en los varones de edad avanzada y en la raza negra
  • Son varios los factores implicados, el más importante parece ser la exposición solar crónica
  • Muchas veces representan solo un problema estético, pero pueden ocasionar irritación y enrojecimiento de grado variable, así como alteraciones visuales (astigmatismo inducido) y alteración de la motilidad ocular, según su grado de penetración en la córnea
  • La irritación leve puede ser tratada con lágrimas artificiales o geles oftálmicos. El uso de AINE tópico o de corticoides tópicos debe reservarse para los casos que no mejoran, teniendo en cuenta la posible aparición de efectos adeversos. No previenen la recidiva ni evitan la progresión del proceso
  • La intervención quirúrgica queda reservada para los casos severos con afectación visual, restricción de la motilidad ocular o importante impacto estético. Hay que señalar que las tasas de recidiva son altas y su manejo posterior más complicado
  • En cuanto a la pinguécula, es una lesión conjuntival amarillenta que asienta en el limbo y se mantiene confinada en la conjuntiva sin invadir la córnea. Es más frecuente en la conjuntiva temporal
Ni tan siquiera mencionan el tratamiento de la pinguécula, ni de las domesticadas, ni de las rabiosas...Con lo cual, entiendo que la decisión de no hacer nada y esperar era, una vez más, la correcta. Mis ojitos son iguales a los de antes, para tranquilidad de mi primogénito.

miércoles, 19 de agosto de 2015

AINE y analgésicos no opioides en el colico renal


La imagen es de aquí

 Es el título de una revisión Cochrane, las conclusiones coinciden con lo que nos contó Marilis en esta entrada hace algún tiempo.

Aunque debido a la variabilidad en los estudios (criterios de inclusión, las variables de resultado e intervenciones) la evidencia no es de la más alta calidad, todavía creemos que los AINE son un tratamiento efectivo para el cólico renal en comparación con placebo o antiespasmódicos. La adición de antiespasmódicos a los AINE no da lugar a un mejor control del dolor. Los datos sobre otros tipos de medicación no opioides y no AINE son escasos. Efectos adversos mayores no aparecen recogidos en la literatura para el uso de AINE para el tratamiento del cólico renal.

sábado, 1 de agosto de 2015

Quemaduras solares: un recordatorio


Yo recuerdo con horror algunas de las quemaduras solares que he sufrido. Yo creo que las peores fueron alrededor de mi adolescencia, pero en, todo caso, entonces no eramos conscientes de lo que eso suponía. Tampoco nuestros padres. Lo increible es que hoy sigue sucediendo cuando ya todos sabemos, lo hemos comprobado, que las cremas protectoras funcionan de maravilla.
En Cosas del PAC ya hemos tratado este tema aquí y aquí, pero nunca viene mal hacer un recordatorio sobre todo si viene de la mano de Dermapixel en una entrada titulada ¿Qué hacer ante una quemadura solar? La entrada es muy completa y os pego la parte del tratamiento:
  • Corticoides. La utilización de corticoesteroides, tanto tópicos como sistémicos, para el tratamiento de las quemaduras solares, se realiza desde hace más de 60 años, y aunque no todos los estudios demuestran su eficacia, se tiende a pensar que reducen el tiempo de recuperación de una semana a 3-4 días, con alivio significativo a partir de las 6 horas. Se suelen utilizar corticoides tópicos de potencia media-alta.
  • AINEs. Numerosos estudios evalúan la eficacia de la aspirina, ibuprofeno, indometacina y otros antiinflamatorios no esteroideos por su efecto inhibitorio sobre las prostaglandinas.
  • Antihistamínicos. Los niveles de histamina y prostaglandina E2 se incrementan después de la exposición a la radiación UV y contribuyen al desarrollo de eritema, aunque existen muy pocos estudios que documenten la eficacia de los antihistamínicos en las quemaduras solares, ni siquiera administrándolos antes de la exposición solar.
  • Emolientes. La hidratación sí que tiene firmes defensores, desde madres hasta médicos con barba y bigote. ¿Quién puede poner en duda las excelencias de un buen after-sun? Se ha probado con el aceite de cacahuete, aceite de maíz, vaselina, ungüento hidrófilo… hidratar siempre es una buena idea, y las cremas after-sun llevan en su composición elementos “refrescantes” como el mentol y alcanfor que pueden contribuir a aliviarnos sintomáticamente. En este punto, el aloe vera, con sus propiedades antiinflamatorias, puede ser de ayuda (no hace falta que exprimamos la planta, lo venden en farmacias).
  • Fomentos. La aplicación de compresas frías con agua de Burow (acetato de aluminio) o vinagre diluido están indicadas en casos más severos.
  • Antibióticos. Únicamente tienen sentido cuando, en las quemaduras más severas, con formación de ampollas, se evidencian signos de sobreinfección bacteriana. Pueden utilizarse cremas con sulfadiazina argéntica (evitando su aplicación en la región facial), ácido fusídico o mupirocina. En casos más extensos pueden estar indicados los antibióticos sistémicos.