martes, 24 de febrero de 2015

Las limpiezas a conciencia y sus riesgos potenciales

 Cristina Ibeas, médica del PAC de la OSI Bidasoa, nos proporciona hoy este post. Mila esker Cris!
La imagen es de aquí

Hace unas semanas atendimos en el PAC  a una mujer joven que acudía por tos e irritación de vías respiratorias tras haber estado la tarde anterior realizando una limpieza profunda en su lugar de trabajo y en su domicilio con una mezcla de lejía y amoníaco.
La paciente venía preocupada porque desde hacía varias horas presentaba accesos de tos irritativa que no le habían permitido conciliar el sueño, y además refería intensa quemazón en la garganta y nariz. Nos contó que había estado limpiando unas habitaciones  con escasa  ventilación y que desde que había terminado se encontraba así.
A la exploración  destacaba una tos continua,  la mucosa faríngea estaba enrojecida, no tenía lesiones en mucosa oral ni palpebral y no tenía trabajo respiratorio.  La auscultación pulmonar era normal,  sin sibilantes ni otros ruidos respiratorios anormales. Mantenía buenas  saturaciones de oxígeno y el resto de constantes (TA, FC, FR) eran normales.
Tanto a la residente que me acompañaba ese día, como a la enfermera y como a mí misma “nos sonaba” algo de que la mezcla de lejía y amoníaco tenía cierto peligro...pero no lo teníamos muy claro, y como la situación de la paciente era buena, salvo la tos continua y martilleante, decidimos  buscar información, y encontramos  un artículo de la Universidad Autónoma de Barcelona, 2010-2011 que hablaba de las INTOXICACIONES POR GASES Y HUMOS  y el teléfono del INSTITUTO NACIONAL  DE TOXICOLOGÍA  Y CIENCIAS FORENSES (91 562 04 20) que presta atención por parte de médicos expertos en intoxicaciones y emergencias toxicológicas  las 24h del día.
Ciertamente la mezcla de ambas sustancias puede ser peligrosa; al parecer su combinación provoca la formación de  gases clorados o cloramina, responsables de síntomas por lesión aguda de las vías respiratorias superiores (edema de mucosa faríngea, glótica, nasal, laríngea; puede ocasionar rinorrea, estornudos, estridor inspiratorio, tos irritativa) y  por lesión pulmonar aguda (broncoespasmo, traqueobronquitis, neumonitis química, insuficiencia respiratoria aguda y hasta SDRA). Del mismo modo, la hiperemia conjuntival y el lagrimeo pueden estar presentes.
El tratamiento  en los cuadros más severos irá encaminado a  mantener la vía respiratoria libre y permeable, y en los cuadros más leves, situación mucho más habitual, se recomienda una nebulización con bicarbonato sódico: 3ml de COHNa 1M + 7ml de agua destilada en una sola administración y siendo más eficaz en las primeras 3 horas de la exposición a estos gases. Se debe pautar también tratamiento con codeína como antitusígeno potente capaz de cerrar el círculo vicioso que se produce por la tos irritación mucosa que ésta produce.  Ante la sospecha de afectación de vías bajas se recomienda estudio radiográfico.

Para el manejo de mi paciente, y ante la duda,  llamé al servicio de toxicología, y desde allí  la médico que me atendió me explicó que el riesgo mayor en estos casos era la posibilidad  de llegar a desarrollar un EAP en las 6-8 horas posteriores a la exposición a los gases clorados (en mi caso ya habían pasado más de doce horas, respiré con cierto alivio) y me recomendó la nebulización de bicarbonato, mantener las vías respiratorias bien hidratadas  e insistió en la administración de codeína.
Ante esta situación,  y como yo no tengo bicarbonato para nebulizar,  y además  la paciente no presentaba signos de gravedad le pusimos una nebulización de suero fisiológico que actuaría  como hidratante  mucoso y ciertamente  le alivió mucho la sensación de quemazón y sequedad  y  además  actuó como antitusígeno. Tras un rato en la sala con mejoría clínica evidente de la tos  le dimos de alta con una receta de codeína en solución oral  y las recomendaciones de aquellos síntomas de alarma que serían motivo de una nueva consulta que, por cierto, no se ha producido.

Con esta pequeña exposición, aparte de hacer un breve recordatorio de un cuadro que no siendo frecuente sí es posible que nos llegue a nuestra consultas,  quería sobre todo recordaros el recurso “del comodín de  la llamada” que nos puede ayudar  y mucho  ante las dudas que  surgen  en el PAC y de forma  más intensa de madrugada…¿o no?

* He encontrado el documento de la Universidad Autónoma de Barcelona al que hace alusión Cristina pero no consigo pegaros el enlace; en su defecto os pongo este otro (Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud, 2005) que señala las mismas pautas a las que ella hace referencia. 


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